GASES PARA EL ENVASADO DE FRUTAS Y HORTALIZAS CON FRESCOPACK®
El principal factor limitante de la vida útil de los vegetales frescos es su actividad
metabólica que continúa después de la cosecha.
Los procesos de respiración, transpiración y la producción natural de etileno
deben controlarse para prolongar el estado óptimo de maduración hasta su
consumo.
Si estas reacciones persisten, las frutas y hortalizas maduran en exceso, se
ablandan y marchitan sus tejidos y disminuye de forma considerable su calidad.
El crecimiento microbiano se incrementa en vegetales con un pH bajo (éste es el caso de gran parte de las frutas) y los que presentan un pH neutro como la
mayoría de las hortalizas. En éstas últimas es más frecuente la proliferación de
bacterias mientras que en las frutas predominan las alteraciones generadas por
mohos y levaduras. Además de microorganismos, pueden aparecer insectos que
dañan la integridad de los vegetales durante el periodo de almacenamiento cuando
no se han sometido previamente a un tratamiento adecuado.
Tanto el almacenamiento de vegetales frescos en cámaras controladas como su
envasado en Atmósfera Modificada se realizan, en general, con una baja
proporción de Oxígeno (O2) combinada con una determinada concentración de
Bióxido de Carbono (CO2) en función a cada producto.
Al tratarse de alimentos metabólicamente activos, la composición de este ambiente
gaseoso varía con el tiempo. debido a su actividad respiratoria, estos productos
consumen oxígeno y producen Bióxido de Carbono (CO2) y vapor de agua. |